|  redes solciales

facebook Correo RSS
MinJusticia

Publicado el domingo, 11 de octubre de 2015

Consumo de heroína, bomba de tiempo que preocupa al Gobierno

Hace ocho meses, Luis Alberto Gutiérrez, un vallecaucano de 38 años, se despertó en el hogar Samaritanos de la Calle en Cali malherido y con la clavícula fracturada. Se había lanzado a un carro en plena crisis por conseguir una dosis de heroína.

La misma droga que, cuenta, dos españoles le inyectaron cuando tenía 15 años y deambulaba por las calles de la capital del Valle, a donde llegó desplazado de la violencia en el municipio de Roldanillo.

“Les conseguía las dosis de cocaína o heroína. En una de esas me llevaron a una rumba por la sexta y me dijeron que si quería probar. Yo ya consumía marihuana y bazuco, y aunque primero les dije que sí, ya luego no quise. Pero me cogieron y me hicieron la maldad”, recuerda. Y continúa: “Me inyectaron en un brazo, quedé como un bobo tirado en el piso y, lo peor, enamorado de la heroína. Ahí comenzó mi karma en la drogadicción”.

La adicción de este hombre –que logró superarla gracias a un tratamiento con metadona liderado por la Gobernación del Valle del Cauca, la Fundación Fundar y el Ministerio de Justicia– no la considera un caso aislado el Gobierno, sino que refleja una realidad creciente que ha sido alertada en distintos estudios por la ONU y la OEA.

Esos organismos coinciden en que la heroína es la sustancia más adictiva y degenerativa, que va de la mano con problemas de salud pública como el contagio de enfermedades por la práctica de compartir jeringas, usual en esta población.

Luis Alberto confiesa que durante 23 años vivió dependiente de la heroína, de la cocaína y toda droga que le ofrecieran. Pasó de inhalarla, porque casi le destruye la nariz, a inyectársela hasta cinco veces en el día. Lo hacía con jeringas que compartía con heroinómanos en sectores deprimidos de Cali, como El Calvario y Sucre. “Me despertaba vuelto nada. Hacía mis necesidades en los pantalones y no me daba cuenta. Creía que el excremento era mi almohada y dormía sobre ella”, cuenta.

Al menos 1.500 adictos

El censo nacional de consumo de sustancias psicoactivas del 2013 proyectó que, en el país, unas 31.852 personas habían probado esta droga alguna vez en la vida, y que 3.592 lo habían hecho en el último mes.

Para conocer el alcance de este fenómeno, los ministerios de Salud y de Justicia iniciaron, con la Universidad CES, una serie de estudios en seis ciudades. Estos muestran que en Pereira, Armenia, Cali, Medellín, Bogotá y Cúcuta hay por lo menos 1.464 personas que actualmente se inyectan drogas sin medidas mínimas de protección.

En la capital, por ejemplo, el 58,2 por ciento de los encuestados aseguraron el año pasado que compartían las agujas con otros consumidores. El promedio más alto de esta peligrosa rutina está en Cali, donde el 60,6 por ciento las intercambia indiscriminadamente. En algunos casos lo hacen hasta con nueve personas.

Esa es la razón del contagio de enfermedades como el VIH y la hepatitis B o C, que de propagarse podría convertirse en un problema de salud pública.

De hecho, estos estudios revelan que el 8,4 de los encuestados en Pereira son portadores del VIH y el 44,4 por ciento, de hepatitis C. Otra de las ciudades con un alto nivel de contagio de esas enfermedades es Cúcuta, donde se estableció que el 6,1 de los heroinómanos contactados arrojaron positivo para el VIH y 21,4 para la hepatitis C.

La rinden con cocaína

La Policía Antinarcóticos también está dedicada a estudiar la situación. Investigadores detectaron que, en el Eje Cafetero, las mafias expenden la heroína lista en jeringas. Se encargan de reciclar esas agujas y volverlas a llenar para otros consumidores.

Otro de los hallazgos tiene que ver con la composición química de las dosis. Análisis hechos a la heroína incautada en ‘ollas’ durante los operativos de la Policía revelan que, así como ocurre con la cocaína, estas redes rinden la heroína. En muchos casos, la mezclan con medicamentos, pero en otros con cocaína, lo cual puede ser letal.

De hecho, han encontrado casos en los que una dosis solo contiene 10 por ciento de heroína y el resto es mugre. De la pureza depende el valor: desde 50.000 hasta 1.000 pesos.

Entregarán jeringas

Esa radiografía es la base de un plan del Gobierno enfocado por ahora en dos vías, para reducir el consumo y mitigar estos daños.

Una de ellas es la entrega de kits de higiene con jeringas, alcohol, agua estéril, filtro, gasa, curas y hasta preservativos, en Pereira. ¿El objetivo? Disminuir los riegos y daños asociados a rutinas de estos consumidores que comparten las jeringas.

Hace un año, el Ministerio entregó 23.000 de estos kits a la Secretaría de Salud de Pereira, que, con la ONG ATS y Open Society Foundation, adelanta un programa concentrado en heroinómanos. Y en los próximos días, el Gobierno entregará otros 78.000 de estos kits en la misma ciudad. Allí, unos 800 adictos se han inscrito como usuarios permanentes, a los que les entregan los equipos y luego los devuelven para que el operador los recicle bajo estrictos parámetros desanidad.

La ONG Open Society Foundation busca llevar ese plan piloto a Bogotá y Cali en asocio con las administraciones locales. La otra estrategia del Gobierno es apoyar programas de tratamiento alternativos, diferentes a los que se ofrecen en el Plan Obligatorio de Salud (POS). En ese sistema, de acuerdo con cifras de Minjusticia y Minsalud, las atenciones por abuso de drogas psicoactivas y de alcohol pasaron de 65.000 en el año 2010 a 124.300 en el 2013.

Pero estos, además de ser cortos, se limitan a una atención médica. El Ministerio de Justicia dice que la apuesta es apoyar iniciativas como las de la Gobernación del Valle y la Fundación Fundar, que incluyen un acompañamiento psicológico y social, de la mano con las familias de los adictos intervenidos.

En ese proyecto, Luis Alberto tuvo una segunda oportunidad. Hoy su vida es diferente luego de ocho meses de un tratamiento con metadona que culminó con otras 11 personas que como él eran adictas a la heroína.

Actualmente, junto con cinco de sus compañeros, trabaja en la Secretaría de Salud departamental como archivador y sueña con recuperar los años perdidos en la adicción. Este domingo, dice, celebrará por primera vez el cumpleaños de su hija menor. Lo hará libre de la heroína.

Texto de El Tiempo: Visite el original en: http://m.eltiempo.com/politica/justicia/consumo-de-heroina-bomba-de-tiempo-que-preocupa-al-gobierno/16400316/1/home

(0)Visto (28175)

Autor: ODC

Categoria: Sin categoria

:

Imprimir

Name:
Email:
Subject:
Message:
x

Gobierno de Colombia