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Publicado el jueves, 12 de marzo de 2015

“Consumidores de drogas no son los criminales”, dicen expertos sociales en Colombia

Mientras en Viena (Austria) el Ministro de Justicia, Yesid Reyes, le dijo al mundo que se requiere un cambio de enfoque de la política pública para focalizarla en los derechos humanos y la salud pública; en Bogotá, diez organizaciones debaten en blanco y negro cómo mejorar la atención a la población vulnerable y a los consumidores problemáticos en los sitios de expendio de las grandes ciudades.

“El consumidor no es el criminal”. Este es el punto de partida de los líderes sociales de Nariño, Norte de Santander, Santander, Antioquia, Valle, Cauca, Atlántico, Risaralda, Meta y Quindío, que se dieron cita en el Encuentro de Experiencias de Prevención de la Vinculación al Narcomenudeo a partir de las Intervenciones de Base Comunitaria. Esta es la muestra de una segunda fase, de un proyecto que inició en el 2014 y que lidera el Ministerio de Justicia y la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC). 

“Colombia viene apoyando ese cambio de enfoque focalizado en el ser humano, sus derechos, su salud. Sentimos que es urgente generar respuestas al problema, y lo que  planteamos con este proyecto son respuestas de tipo social con perspectiva incluyente que trasciendan lo punitivo; existe un consenso global alrededor del fracaso de los métodos coercitivos para enfrentar el problema de las drogas”, indicó Martha Paredes, Directora Estratégica y Análisis del Ministerio de Justicia.  

Para ello, el Gobierno y las organizaciones sociales entraron en el terreno del narcomenudeo en Colombia, que afecta la seguridad ciudadana y la salud pública, pero adolece de información técnica al ser un problema que requiere con urgencia ser atendido por parte del Estado colombiano. Al respecto, las regiones desde su dinámica particular enfrentan sus propios retos.

A manera de ejemplo, en el barrio El Calvario, en Cali, los consumidores que llegan pertenecen a todas las clases sociales y la ilegalidad es la fuente económica de la mayoría de los habitantes. En Pasto, la problemática se concentra en que la población más joven, la edad de inicio de consumo está entre los 9 y 12 años, por ello se registra un alto grado de deserción escolar. En Barrancabermeja el consumo está relacionado a la falta de oportunidades y la violencia intrafamiliar. Y en Soledad (Atlántico), el narcomenudeo es una forma de vida para los sectores más vulnerables.

“No son iguales las organizaciones delictivas en una ciudad y en otra, cada sitio tiene su propia dinámica y por tanto la respuesta a la problemática debe adaptarse”, explica Diego Guevara, Coordinador del Grupo de Análisis de la Problemática del Narcomenudeo de UNODC. Por su parte, Yofrei Cortés Vargas, Analista de Seguridad Pública de la Dirección de Inteligencia de la Policía, apunta que hay un gran reto en ajustar la normatividad colombiana a establecer una diferenciación entre consumo y comercialización.

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Autor: ODC

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